El salón de la amistad

Fotos y entrevistas realizadas por Giles Duley en Bidibidi, Uganda

23 de julio de 2020

Conoce a las protagonistas

El salón de la amistad

Fotos y entrevistas realizadas por Giles Duley en Bidibidi, Uganda

23 de julio de 2020

Conoce a las protagonistas
Khemisa Mary, de 26 años, huyó de Sudán del Sur en el 2016. Su estilo de cabello es conocido como el Dududu, que significa oruga.

Estas ocho mujeres abrieron un salón de belleza que está sembrando la esperanza en uno de los asentamientos de refugiados más grandes del mundo.

Cuando Sarah Aba habla sobre su hogar, ella recuerda las placenteras tarde con sus amistades, cuando se tomaban un descanso del trabajo para trenzarse el cabello entre ellas.

“Era un momento en el que reíamos y nos dábamos consejos”, dijo con melancolía. “Ahora no sé dónde está ninguna de ellas”.

Cuando Sarah Aba habla sobre su hogar, ella recuerda las placenteras tarde con sus amistades, cuando se tomaban un descanso del trabajo para trenzarse el cabello entre ellas.

“Era un momento en el que reíamos y nos dábamos consejos”, dijo con melancolía. “Ahora no sé dónde está ninguna de ellas”.

Sarah, que ahora tiene 25 años, nació y creció en Sudán del Sur, pero se vio obligada a huir de su hogar en 2016, cuando el país más joven del mundo caía en una guerra civil.

Ambos bandos del conflicto atacaron a civiles, empeorando el impacto de la hambruna y provocando el desplazamiento de casi cuatro millones de personas. Alrededor del 80 por ciento eran mujeres, niños y niñas, y la mitad, cerca de dos millones de personas, buscaron protección en los países vecinos, como Uganda.

Este gran desplazamiento ha fracturado comunidades y familias. Los sursudaneses tradicionalmente crecen dentro de una estrecha red familiar, de familia extendida, de aldea, clan, tribu. Estas conexiones y lealtades vienen desde el nacimiento. Así que para quienes se encontraron de pronto solos, en muchas ocasiones por primera vez, construir nuevas amistades y lazos comunitarios resulta difícil. Las madres jóvenes se pueden encontrar particularmente aisladas en el nuevo entorno de un campamento de refugiados. Esto ha provocado un aumento en los suicidios entre las mujeres jóvenes.

Sarah Aba, 25 años

“Todas las personas que conozco, las conocía desde que nací”.

En su país, según explica, la mayoría de las labores, incluyendo la crianza de los niños, se hacían comunalmente. Pero aquí, sin nadie conocido a su alrededor, ella se encontró luchando.

Como lo dijo un funcionario del ACNUR, “La soledad es el principal asesino de los refugiados sursudaneses”.

Sarah y otras siete refugiadas de Sudán del Sur decidieron unirse para lidiar con la soledad. Ellas establecieron un salón de belleza en el asentamiento de refugiados de Bidibidi.

Bidibidi, cerca de la ciudad de Yumbe, en el norte de Uganda, es el segundo asentamiento de refugiados más grande del mundo. Ahora es el hogar de más de un cuarto de millón de sursudaneses, por lo que es como una pequeña ciudad, y con el apoyo del Gobierno ugandés, ACNUR y otras agencias, muchas personas refugiadas están abriendo pequeños negocios.

Para las mujeres que lo gestionan, el salón es más que una simple fuente de ingresos.

Sarah y sus compañeras querían construir su propia comunidad para madres solteras, un lugar donde ellas pudieran apoyarse y construir su propia familia. Las mantiene ocupadas, alejándolas de pasar mucho tiempo a solas pensando sobre lo que pasaron. Muchas de ellas han perdido miembros de la familia, a sus esposos o a sus hijos.

“Para las mujeres es difícil hablar y contar sus historias”, dice Sarah, que es como la madre del grupo. “En el salón, podemos hablar cuando algo está mal, preguntamos, hablamos y juntas encontramos una respuesta”.

 

Susan Mordn, 23 años

El estilo de cabello de Susan es conocido como Kura, que significa unidad.

Ella dice que cuando todas las tribus de Sudán del Sur se unan como las trenzas de su cabello, habrá paz.

Celina Amana, 25 años

El nombre del estilo de Celina, Banda Pembeni, significa “mejor dejar de lado a ese otro compañero”.

Como miembro de la cooperativa, Celina se siente agradecida por tener un lugar para conectarse con otras personas.

“Cuando llegué, tenía un niño pequeño, estaba embarazada y mi esposo había desaparecido. Estaba muy sola. Pero al estar juntas, encontramos consuelo en las historias de las demás”.

Las mujeres también ven el salón como un negocio. A pesar de que no recibieron capacitación formal antes de abrirlo, todas están comprometidas con su éxito, y las pocas ganancias que tienen se utilizan para apoyar a sus hijos.

“¿Por qué crees que nos esforzamos tanto para vernos bien?” dijo Mary Sande, una de las responsables. “Si alguien nos ve, dirá: ‘Quiero verme así de bien’. Así que preguntará dónde me arreglaron mi cabello y vendrán. ¡Somos anuncios andantes del salón!”.

Yeno Lili, 24 años

El estilo de Yeno se llama Banda Inje, que significa “Esposo, ni pienses casarte con otra mujer”.

Ariye Margret, 20 años

El estilo de Ariye, la Stamina, toma su nombre de la canción que llevó a la fama al cantante ugandés Eddy Kenzo.

Pero fue Ronnie, bailarín del video musical de Kenzo, quien sorprendió a la nación con sus movimientos llenos de energía. Su peinado fue icónico, y pronto los salones de belleza de toda la región copiaron el estilo.

Hay otra razón por la cual la comunidad que han creado es importante para estas mujeres. En Sudán del Sur se ha dado un repunte de la violencia sexual en años recientes. Las mujeres, que con frecuencia huyen solas con sus hijos pequeños, a menudo son blanco de los diferentes bandos. Incluso aquí en los campamentos, las mujeres que viven solas son frecuentemente víctimas de violencia sexual y de género.

“Muchas mujeres sienten miedo y deciden esconderse”, dijo Yeno Lili. “Pero nosotras nos sentimos orgullosas de vernos bien, para destacarnos y ser vistas como mujeres. ¿Por qué deberíamos escondernos? Juntas nos sentimos más seguras”.

El salón de belleza opera fuera de una pequeña choza cubierta con una lona plástica y tela. No cuentan con una secadora de cabello o con electricidad. De hecho, las mujeres tienen que trabajar con las herramientas más básicas: un par de peines, un cepillo, unas tijeras y un espejo. Pero eso no ha impedido que el salón se convierta en un gran éxito.

Moriba Joyoce, 24 años

Una variación del corte Stamina.

Mary Sande, 20 años

Otra variación de Stamina.

“En Sudán del Sur yo tenía una gran familia ampliada”, dijo Mary Sande. “Yo conocía a todos en la aldea. Pero cuando llegué aquí, estaba sola. Mi esposo se fue. Yo tenía dos hijos. No había nadie que me aconsejara, que me apoyara. Pensaba mucho en todo. Entonces encontré a este grupo. Ahora ellas son mi familia”.

Las fotografías que se muestran en este reportaje se tomaron antes de la COVID-19. A raíz de la pandemia, las responsables decidieron cerrar temporalmente el salón y se centraron en cultivar huertas para ayudar a los miembros más vulnerables de la comunidad. Ahora que las medidas de confinamiento se están levantando en Uganda, se preparan para reabrir el salón.

Estas fotografías y las entrevistas realizadas por Giles Duley se publicaron inicialmente en la revista Vogue Italia.

Para apoyar nuestra labor con mujeres que huyen de los conflictos armados y la violencia sexual, por favor dona ahora.

Conoce más sobre el trabajo del ACNUR para proteger y asistir a los refugiados de Sudán del Sur