Personas mayores lideran procesos comunitarios que transforman la convivencia en San Salvador
Personas mayores lideran procesos comunitarios que transforman la convivencia en San Salvador
Durante años, el control ejercido por las pandillas provocó el desplazamiento de muchas familias, fracturó los lazos de confianza entre vecinos y restringió el uso de los espacios públicos. Frente a este legado de desconfianza, el grupo de personas mayores asumió un rol activo en la búsqueda de soluciones locales para recuperar la vida comunitaria.
Para promover la participación y la integración, con apoyo de ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, el grupo comunitario de personas mayores diseñó e impulsó un ciclo de talleres de elaboración de velas y jabones artesanales. La iniciativa brindó habilidades prácticas en apoyo a actividades de subsistencia económica, mientras que su propósito central fue activar la participación comunitaria, fortalecer la cohesión social y consolidar un espacio seguro de encuentro y apoyo mutuo entre vecinos.
En un salón de clases del centro escolar local, Dolores prepara una cocina eléctrica, organiza los materiales y facilita las jornadas prácticas junto a sus vecinas y vecinos. Para ella, el proceso permitió tejer nuevamente las redes de solidaridad y confianza que años el temor y el aislamiento habían deteriorado. “Más allá de hacer jabones y velas, he aprendido a llevarme bien con los demás, a cuidarme, a tener confianza en mis habilidades y a enseñárselas a otras personas. Hemos dedicado un mes a aprender juntos, forjando relaciones y fortaleciendo el cariño que sentimos unas por otras”, expresa Dolores Isabel.
Para Marco Antonio, integrante del grupo comunitario, el liderazgo de las personas mayores permite derribar prejuicios sobre la vejez y devolver a los habitantes la certeza de que es posible colaborar unidos.
“Los adultos mayores tenemos conocimiento, capacidad y audacia. Esta iniciativa demuestra que somos capaces de generar comunicación, confianza e intercambio para toda la comunidad,” expresa Marco Antonio.
El diálogo con los actores locales fue clave para la implementación de la iniciativa. El grupo comunitario gestionó el apoyo de la municipalidad y el centro escolar para disponer de un espacio adecuado para los talleres y el acompañamiento de una facilitadora. Este trabajo conjunto optimizó los recursos y capacidades disponibles para responder a una prioridad definida por la propia comunidad.
“La coordinación entre los actores locales permite a las personas crecer, progresar y tomar la iniciativa, aprovechando las oportunidades y el apoyo que tienen a su disposición”, destaca Nora, trabajadora social de FUNDASAL.
Iniciativas que nacen de las comunidades
ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, trabaja en El Salvador para fortalecer la protección, prevenir el desplazamiento forzado y promover la cohesión social en comunidades históricamente afectadas por la violencia y el desplazamiento. En este marco, la iniciativa de la comunidad 10 de Octubre forma parte de los proyectos comunitarios que ACNUR acompaña junto a la Fundación Salvadoreña de Desarrollo y Vivienda Mínima (FUNDASAL). Desde 2022, este esfuerzo conjunto ha apoyado más de 100 proyectos liderados por las propias comunidades para reconstruir el tejido social y consolidar soluciones locales.
Para más información, favor de contactar:
- Franklyn Ruiz, Oficial Asistente de Reportes de ACNUR, [email protected]
- Juliana Paz, Asistente de Comunicaciones de ACNUR, [email protected]